La capota se abre despacio o se para a medio camino: las causas de un vistazo

Una capota que ya no se mueve en absoluto es molesta, pero al menos está claro qué pasa. Una capota que se mueve despacio, se queda a medio camino o no llega del todo es mucho más difícil de diagnosticar. No hay una avería clara y el problema aparece un día sí y otro no. Precisamente esa irregularidad es la pista más importante. A continuación tienes las seis causas que vemos con más frecuencia, en el orden en el que conviene descartarlas.

Fíjate primero en cuándo falla

Antes de desmontar nada, merece la pena anotar dos cosas:

  • ¿La capota se para siempre en el mismo punto? Si es así, el problema está probablemente en ese punto del recorrido: un sensor, un bloqueo o una obstrucción mecánica. Si se para cada vez en un sitio distinto, apunta más bien a la presión, el aceite o la tensión eléctrica.
  • ¿Funciona mejor con el coche caliente, o justo peor? Mal en frío y bien en caliente apunta a un aceite demasiado espeso o a juntas que solo cierran bien cuando alcanzan temperatura. Peor en caliente apunta más bien a una bomba que se sobrecalienta.

Estas dos respuestas reducen a la mitad el trabajo de búsqueda.

Causa 1: falta de aceite hidráulico

Es con diferencia la causa más habitual de una capota lenta. Un sistema hidráulico necesita una cantidad determinada de aceite para generar presión. Si el nivel baja, la bomba aspira aire. El aire se comprime, el aceite no, y por eso el movimiento se vuelve esponjoso, lento e irregular. A menudo la capota no llega a completar los últimos centímetros.

Cómo reconocerlo: un sonido de gorgoteo o un zumbido agudo procedente de la bomba, una capota que se mueve a tirones y un movimiento que se vuelve más lento cuanto más veces la accionas.

Qué puedes hacer: comprueba el nivel del depósito junto a la bomba y rellena si hace falta con el aceite hidráulico adecuado. En nuestro artículo sobre rellenar, lavar y purgar el sistema te explicamos cómo hacerlo correctamente. Importante: un sistema cerrado no pierde aceite sin motivo. Si el nivel está demasiado bajo, busca la fuga.

Causa 2: una manguera hidráulica con fuga

Los conductos se doblan con cada movimiento de la capota. Al cabo de diez o quince años la goma se endurece y se agrieta, casi siempre justo en esos puntos de flexión. Una fuga pequeña no provoca de inmediato un charco de aceite. Primero provoca pérdida de presión: la capota se mueve más despacio y el cilindro alimentado por ese conducto se queda rezagado respecto al resto.

Cómo reconocerlo: una capota que se tuerce o en la que un lado se queda atrás, zonas húmedas a lo largo de los conductos, un olor aceitoso en el maletero.

Qué puedes hacer: sigue los conductos desde la bomba hasta los cilindros y fíjate en las zonas oscuras y húmedas. Si encuentras el daño en un solo punto, no hace falta sustituir todo el conducto. Con un kit de reparación sustituyes solo el tramo dañado. Si el conducto está deteriorado en varios puntos o el daño está demasiado cerca de un racor, una manguera a medida es la mejor solución.

Causa 3: una batería débil o una mala toma de masa

Una capota consume mucha corriente. Si la tensión cae demasiado durante el movimiento, el motor de la bomba entrega menos potencia y la capota se mueve más despacio. Con una batería realmente débil, la capota se para a medio camino y no avanza más. Por eso el problema suele empezar tras un periodo sin usar el coche, o aparece solo por la mañana.

Cómo reconocerlo: la capota funciona mejor con el motor en marcha que solo con el contacto puesto, el problema empeora tras una noche fría o después de unos días parado, y otras funciones eléctricas también responden con lentitud.

Qué puedes hacer: mide la tensión de la batería, y mídela también mientras la capota está en movimiento. Si cae mucho, el culpable es la batería o una conexión de masa, no la capota. Revisa también los puntos de masa del maletero; la corrosión ahí da exactamente estos síntomas.

Causa 4: suciedad, guías secas y mecanismo duro

El mecanismo de la capota es un conjunto de bisagras, guías y varillas. Si alguna de esas piezas va dura, el sistema hidráulico tiene que trabajar más y el movimiento se vuelve lento. Las hojas y la suciedad se acumulan en el compartimento de la capota. La grasa y el lubricante se secan con los años. Las juntas de goma resecas se pegan y frenan la capota.

Cómo reconocerlo: chirridos o crujidos durante el movimiento, una capota que se vuelve dura en un punto concreto del recorrido, suciedad visible en las guías.

Qué puedes hacer: limpia a fondo el compartimento de la capota y las guías, y lubrica las piezas móviles con un lubricante adecuado. Trata las gomas de sellado aparte con un producto de mantenimiento para gomas; las gomas resecas se pegan y eso exige más fuerza de la que imaginas. Es un mantenimiento que deberías hacer una vez al año, y evita buena parte de las averías que aparecen más abajo en esta lista.

Causa 5: un sensor o microinterruptor que conmuta tarde

Las capotas modernas comprueban durante cada movimiento dónde está cada pieza. Sensores Hall, microinterruptores y sensores de posición informan de si un bloqueo está abierto, de si el portón del maletero está libre y de si la capota está en la posición esperada. Si alguna de esas señales no llega o llega tarde, el sistema se detiene por precaución. A menudo justo en el mismo punto del recorrido.

Cómo reconocerlo: la capota se para siempre en el mismo sitio, aparece un aviso en el cuadro de mandos, o la capota funciona a veces tras varios intentos.

Qué puedes hacer: leer el código de avería suele señalar directamente la pieza afectada. Los sensores Hall están disponibles por modelo y suelen ser fáciles de sustituir. Un microinterruptor sucio o ligeramente doblado a veces se arregla solo con limpiarlo y reajustarlo.

Causa 6: una bomba o un cilindro desgastados

Si después de todo lo anterior el problema persiste, es que la propia bomba ha perdido fuerza o un cilindro tiene una fuga interna. Una fuga interna de cilindro es difícil de ver: no sale aceite al exterior, sino que el aceite se escapa por dentro a lo largo del pistón. El resultado es un cilindro que ya no entrega toda su fuerza y una capota que se queda a las puertas de cerrar.

Cómo reconocerlo: la bomba se oye girar pero la capota apenas se mueve, una parte concreta del recorrido va lenta mientras el resto funciona con normalidad, o la capota baja poco a poco si la dejas parada.

Qué puedes hacer: este es el punto en el que repararlo por tu cuenta casi nunca compensa. Suministramos bombas reacondicionadas y cilindros nuevos para la mayoría de modelos, y te ayudamos encantados a decidir qué es lo más lógico en tu caso.

Diagnóstico rápido

  • Bomba que gorgotea, movimiento a tirones: falta de aceite o aire en el sistema.
  • Un lado se queda atrás, la capota se tuerce: manguera o cilindro con fuga.
  • Funciona mejor con el motor en marcha: batería o conexión de masa.
  • Chirría y cruje, va dura en un punto: suciedad o mecanismo seco.
  • Se para siempre exactamente en el mismo sitio: sensor o microinterruptor.
  • La bomba gira, la capota apenas se mueve: bomba desgastada o fuga interna de cilindro.
  • Más lenta cuantas más veces la accionas: aceite o bomba sobrecalentada.

Lo que no debes hacer bajo ningún concepto

  • No sigas insistiendo. La tentación de pulsar el botón una vez más es grande. Pero una bomba que trabaja contra una resistencia o que bombea aire acaba dañándose. La bomba es una de las piezas más caras de todo el sistema.
  • No fuerces la capota con la mano. Estarías forzando el mecanismo y, en un sistema bajo presión, eso puede dañar cilindros o guías.
  • No ignores una capota lenta. Lenta es la fase previa a rota. Una manguera que hoy tiene una fuga pequeña será dentro de unos meses una manguera que falla por completo, casi siempre en el peor momento.

¿Hacerlo tú mismo o llevarlo al taller?

Puedes hacerlo tú sin problema: comprobar y rellenar el nivel de aceite, medir la batería, limpiar y lubricar, y reparar una manguera con un kit de reparación.

Mejor dejarlo en manos de un profesional: fugas internas de cilindro, sustitución de la bomba, averías de sensores que requieren diagnosis y todo aquello que obligue a desmontar la capota.

¿Tu capota ya no funciona en absoluto? Lee también qué hacer si tu capota ya no abre ni cierra. ¿No consigues dar con el problema? Ponte en contacto con nosotros. Muchas veces, con la descripción del ruido y del punto donde se detiene ya sabemos dónde hay que buscar.

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